Iniciativa Salvemos al Lago San Pablo
“Salvemos al Lago San Pablo” es una iniciativa liderada por la organización sin fines de lucro OLA Verde, que busca restaurar la pureza del lago, proteger su biodiversidad —dentro y fuera de sus aguas— y empoderar a las comunidades indígenas que lo rodean.
Para lograr este propósito, la iniciativa busca aliados estratégicos del sector público, privado, académico, de la sociedad civil y organismos internacionales interesados en apoyar proyectos de agua dulce, comunidades indígenas y conservación de especies. Juntos, podemos impulsar acciones concretas para descontaminar el lago San Pablo.
La construcción de un parque ambiental autosustentable y lineal a orillas del lago será la piedra angular del proyecto, no solo servirá como centro educativo, ecológico y turístico, sino que generará ingresos sostenibles que permitirán financiar obras de saneamiento en las zonas más afectadas de la cuenca.
¿Dónde está el Lago San Pablo?
El Lago San Pablo, ancestralmente conocido como Imbakucha, se encuentra en el cantón Otavalo, provincia de Imbabura, al norte de Ecuador, a una altitud de aproximadamente 2.660 metros sobre el nivel del mar (msnm). Está situado a los pies del volcán Imbabura y es el lago más grande de la Sierra ecuatoriana, con una superficie aproximada de 6,6 km² y una profundidad máxima de 35 metros.
Este cuerpo de agua es un lugar sagrado para el pueblo Kichwa Otavalo y un ícono de identidad cultural y espiritual para toda la región andina. Otavalo, además, es reconocido como uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Ecuador por su mercado indígena, sus tradiciones vivas y su conexión con la naturaleza.
El lago alberga una rica biodiversidad que incluye especies acuáticas como el cachama, la tilapia y el guapote, además de aves residentes y migratorias como el zambullidor pimpollo, el pato jergón, la garza blanca y el tórtolo andino. En los alrededores también se pueden encontrar mamíferos como el cuy silvestre, y una flora característica de humedales altoandinos, como los totorales y la achira.
Lamentablemente, esta biodiversidad se encuentra en riesgo debido a la contaminación y a la alteración del ecosistema, por lo que urge tomar acciones de conservación y restauración.
